Msc. Leandro Endara

Introducción
La criminología contemporánea nos permite observar que el delito no permanece estático, sino que cambia conforme también cambia la sociedad. En Ecuador, las transformaciones de la criminalidad han puesto en evidencia nuevas formas de organización delictiva, violencia, reclutamiento de niños, niñas y adolescentes, delitos vinculados con la tecnología y estructuras que pueden superar las fronteras nacionales.
Hoy ya no basta con analizar un delito únicamente desde la conducta de una persona. Es necesario observar el entorno social, económico y territorial en el que se desarrolla, así como las herramientas que utilizan las organizaciones criminales. El reclutamiento de menores por parte de grupos delictivos, la trata de personas mediante engaños en redes sociales, los fraudes digitales y las actividades relacionadas con el tráfico de drogas, armas y lavado de activos muestran una criminalidad cada vez más compleja.
En este contexto, la criminología contemporánea tiene el reto de comprender por qué aparecen estas nuevas formas de delito, cómo se relacionan entre sí y qué factores pueden favorecer su expansión. Para ello, es necesario combinar diferentes disciplinas y analizar casos concretos de la realidad ecuatoriana, entendiendo que la prevención no debe limitarse a reaccionar después de que el delito ocurre, sino que también debe identificar factores de riesgo y anticiparse a nuevas manifestaciones criminales.
¿Qué entendemos por criminología contemporánea?
La criminología contemporánea puede entenderse como el estudio científico del delito, sus causas, sus consecuencias, las víctimas, el comportamiento criminal y las respuestas que desarrolla la sociedad frente a este fenómeno. Su importancia está en que no estudia únicamente al delincuente, sino que intenta comprender el contexto en el que se produce el delito.
En la actualidad, este estudio debe adaptarse a una realidad que cambia rápidamente. Las relaciones sociales, la tecnología, la economía y las formas de comunicación han creado nuevos espacios que también pueden ser utilizados para cometer delitos. Por esta razón, la criminología necesita utilizar métodos actuales y apoyarse en diferentes áreas del conocimiento.
Comprender la criminalidad contemporánea implica preguntarnos no solamente quién comete un delito, sino también por qué ocurre, qué factores lo facilitan, quiénes resultan afectados y cómo puede prevenirse. Esta mirada permite pasar de una reacción posterior al delito hacia una comprensión más amplia de sus causas y posibles formas de prevención.
¿Por qué se transforma la criminalidad en Ecuador?
Hablar de criminalidad contemporánea en Ecuador significa observar una realidad en la que diferentes factores pueden relacionarse con la aparición y transformación de determinadas conductas delictivas. La violencia, la desigualdad, la vulnerabilidad social, la presencia de economías ilícitas y la utilización de nuevas tecnologías forman parte de un escenario que debe analizarse de manera integral.
Uno de los fenómenos que merece especial atención es el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por parte de organizaciones delictivas. En estos casos, la participación de menores puede producirse mediante amenazas, presión, engaños o diferentes formas de coerción. Los menores pueden terminar vinculados a actividades como mensajería, vigilancia, venta de drogas u otras funciones dentro de una estructura criminal.
Este fenómeno demuestra que el delito puede aprovechar situaciones de vulnerabilidad. Por eso, desde la criminología no basta con estudiar al integrante de una organización delictiva; también es necesario analizar las condiciones sociales que permiten que una persona, especialmente un menor, sea captada y utilizada por estas estructuras.
Además, las organizaciones criminales pueden desarrollar diferentes actividades al mismo tiempo. El tráfico de drogas, las extorsiones, los robos, los actos violentos y otras conductas pueden formar parte de redes que distribuyen funciones entre diferentes integrantes. Esto hace que el fenómeno criminal sea más difícil de comprender cuando se observa cada delito de manera aislada.
Nuevas formas de criminalidad: el uso de la tecnología
La tecnología ha cambiado la manera en que las personas se comunican y realizan sus actividades cotidianas, pero también ha abierto nuevos espacios para la criminalidad. Las redes sociales, las plataformas digitales y los sistemas informáticos pueden ser utilizados para engañar, amenazar, extorsionar o acceder de manera ilícita a información.
Un ejemplo de esta transformación puede observarse en delitos en los que la víctima es contactada mediante redes sociales. Un caso investigado en Vinces evidencia cómo el engaño mediante medios digitales puede combinarse con mecanismos de coerción y privación de libertad. Según la información del caso, la víctima habría sido sometida y obligada a consumir sustancias con el propósito de mantenerla en un estado de inconsciencia, dentro de un contexto investigado como trata de personas.
Este tipo de situaciones demuestra que la tecnología no necesariamente constituye el delito por sí misma. En determinados casos se convierte en una herramienta que facilita el contacto inicial, el engaño o la captación de una víctima. Por eso, la criminología contemporánea debe estudiar cómo los medios digitales se relacionan con delitos que también pueden desarrollarse fuera de Internet.
También existe la ciberdelincuencia, dentro de la cual se encuentran conductas relacionadas con el acceso ilícito a sistemas, programas maliciosos, fraudes, chantajes y robos de información. Estas modalidades muestran que el delincuente contemporáneo puede utilizar herramientas tecnológicas para alcanzar objetivos económicos o para facilitar otras actividades ilícitas.
Otro fenómeno que requiere atención es la comercialización de productos falsificados o adulterados, incluidos determinados insumos y medicamentos. Este problema no afecta únicamente a la economía: cuando un producto relacionado con la salud es falsificado o adulterado, puede generar consecuencias para las personas y convertirse en una fuente de financiamiento para otras actividades ilícitas.
El crimen organizado y las estructuras en red
Una de las características que permite comprender la criminalidad contemporánea es la capacidad de determinadas organizaciones para conectar diferentes actividades ilícitas. Esto significa que una estructura criminal puede tener personas encargadas de distintas funciones y, al mismo tiempo, establecer relaciones con otros grupos o individuos.
El caso de los Comandos de la Frontera constituye un ejemplo relevante para analizar esta realidad en Ecuador. Las investigaciones de la Fiscalía General del Estado han relacionado este caso con actividades como tráfico de drogas, tráfico de armas y lavado de activos. Esto permite observar que una organización criminal puede involucrar diferentes delitos que se encuentran conectados entre sí.
El componente transfronterizo también resulta importante. Cuando las actividades criminales se relacionan con territorios de diferentes países, la investigación y la prevención requieren cooperación entre instituciones y Estados. La frontera entre Colombia y Ecuador constituye, en este sentido, un espacio que debe ser analizado desde una perspectiva social, territorial y de seguridad.
Desde la criminología, estos casos permiten comprender que las organizaciones criminales pueden funcionar mediante redes en las que se distribuyen funciones y se aprovechan diferentes condiciones económicas y sociales. Además, determinadas actividades ilícitas pueden intentar mezclarse con mecanismos económicos aparentemente legales para ocultar o movilizar recursos de origen ilícito.
Por ello, el análisis del crimen organizado contemporáneo debe ir más allá de identificar a una persona o a un grupo. Es necesario observar las relaciones entre los distintos actores, las actividades que realizan, los recursos que utilizan y los factores del entorno que pueden facilitar su funcionamiento.
Teorías criminológicas aplicadas a la realidad actual
Las teorías criminológicas permiten interpretar estas nuevas realidades. La teoría del control social, por ejemplo, plantea la importancia de los vínculos que una persona mantiene con la familia, la educación, el trabajo y la comunidad. Cuando estos vínculos se debilitan, pueden aumentar determinadas condiciones de vulnerabilidad frente a conductas contrarias a las normas.
Por otro lado, la teoría de la asociación diferencial permite analizar cómo ciertos comportamientos pueden aprenderse mediante la interacción con otras personas. Esta idea adquiere una dimensión diferente en la actualidad debido a que las interacciones también se producen mediante redes sociales y espacios digitales.
La teoría de las tensiones, a su vez, permite estudiar situaciones de frustración y presión relacionadas con la dificultad para alcanzar determinadas metas por medios legítimos. Sin embargo, ninguna teoría por sí sola explica toda la criminalidad. La realidad actual exige combinar diferentes perspectivas y considerar las circunstancias particulares de cada fenómeno.
Impacto social y desafíos para la prevención
Las nuevas formas de criminalidad producen consecuencias que van más allá del daño directo causado a una víctima. Pueden generar efectos económicos, psicológicos, sociales y físicos, además de afectar la confianza de las personas en las instituciones y en su propia comunidad.
Por esta razón, la criminología contemporánea debe prestar atención tanto a quienes cometen delitos como a las víctimas y a los factores de riesgo presentes en la sociedad. La prevención debe considerar la protección de niños, niñas y adolescentes, el fortalecimiento de entornos familiares y comunitarios, la educación digital y la capacidad institucional para detectar nuevas modalidades delictivas.
También resulta necesario utilizar la tecnología de manera responsable para prevenir e investigar delitos. Sin embargo, su utilización debe estar acompañada por criterios legales y éticos que permitan proteger los derechos de las personas. El reto consiste en aprovechar las herramientas disponibles sin olvidar que la seguridad debe estar relacionada con la protección de la sociedad y de sus integrantes.
En este escenario, el trabajo interdisciplinario se vuelve fundamental. La criminología puede aportar una mirada que conecte aspectos sociales, psicológicos, jurídicos, tecnológicos y económicos. De esta manera, se pueden desarrollar estrategias que no solamente respondan al delito después de ocurrido, sino que también busquen identificar sus causas y factores de riesgo.
Conclusión
La criminología contemporánea nos permite comprender que el delito no es un fenómeno estático, sino una realidad que cambia junto con la sociedad. En Ecuador, el reclutamiento de menores, la violencia, la delincuencia organizada y el uso de herramientas tecnológicas muestran que las formas tradicionales de analizar el delito deben actualizarse.
Casos como el de los Comandos de la Frontera permiten observar cómo diferentes actividades ilícitas pueden relacionarse y superar las fronteras nacionales. Por ello, resulta necesario analizar factores sociales, económicos, territoriales y tecnológicos, sin reducir la criminalidad a la acción de una sola persona.
El reto de la criminología no consiste únicamente en reaccionar cuando el delito ya ocurrió, sino en estudiar sus factores de riesgo, comprender sus nuevas manifestaciones y fortalecer la prevención. Solo mediante una mirada interdisciplinaria, atención a las víctimas y uso responsable de la tecnología será posible desarrollar respuestas más preparadas frente a las nuevas fronteras del delito.
Fuentes de consulta
• UNICEF Ecuador: Aproximación al reclutamiento de niños, niñas y adolescentes en Ecuador.
• Fiscalía General del Estado: información pública sobre el caso Comandos de la Frontera.
• Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC): materiales sobre ciberdelincuencia y delincuencia organizada.
• Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC): estadísticas oficiales relacionadas con seguridad y defunciones.