LAS SOCIEDADES POR ACCIONES SIMPLIFICADAS Y SU IMPACTO EN LA SOCIEDAD.

Msc. Paola Salas

Especialista en Derecho de Empresa, Bancos y Seguros.

¿Alguna vez se han preguntado para qué sirven las sociedades? ¿O con qué fin fueron creadas y adaptadas a nuestro sistema mercantil? ¿Y a qué economía le sirven?

A lo largo de los años, las sociedades mercantiles han resuelto problemas muy concretos, como repartir el riesgo y sumar capital entre personas que, solas, no podrían asumir un proyecto económico grande. Pero si respondemos a la pregunta ¿para qué fueron creadas las sociedades?, responderíamos con 3 datos que se han mantenido a lo largo de la historia:

1. Separar el patrimonio personal del patrimonio del negocio: Antes de que existiera la responsabilidad limitada, emprender significaba arriesgar todo lo que tenías, pero con una sociedad no corres ese riesgo.

2. Permitir que varias personas o capitales se unan sin perder certeza jurídica: Una sociedad es un contrato que ordena cómo se reparten las decisiones, ganancias y pérdidas.

3. Dar continuidad: es decir, ir más allá de sus fundadores; una sociedad puede sobrevivir a un socio, a un cambio de administración, incluso a crisis, algo que un negocio personal no puede hacer con la misma facilidad.

Las figuras societarias no son estáticas, evolucionan según cómo cambia la forma de hacer negocios. Recordemos que la sociedad anónima y la de responsabilidad limitada respondieron a una economía industrial, con estructuras formales, capital mínimo, procesos notariales, etc. Sin embargo, este artículo está enfocado en darle protagonismo a la sociedad por acciones simplificadas, más conocida como la SAS.

¿Qué es lo que debemos saber de la SAS? Fue creada con la Ley Orgánica de Emprendimiento e Innovación (Registro Oficial, 28 de febrero de 2020) y entró en vigencia en mayo de ese año.

En el Ecuador, a seis años de su implementación (mayo 2026), cuenta con 84.976 compañías SAS activas, según la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros (SCVS).

El crecimiento ha sido sostenido: 34.254 SAS constituidas hasta febrero 2023, 69.828 hasta febrero 2025 y 84.976 activas a mayo 2026.

Entre las figuras societarias, la SAS es la favorita para nuestros emprendedores, empresarios, comerciantes y demás. Representa el 68% de las nuevas empresas constituidas; en lo que llevamos del año 2026, el 91% de las nuevas empresas creadas en Ecuador corresponden al modelo SAS.

En 2024, las SAS representaron el 37,60% del total de empresas activas en el país (no solo nuevas constituciones), con más de 17.000 nuevas SAS solo ese año. Y claro, existen los sectores donde más se usan; por actividad económica, tienen mayor presencia en comercio (22.481 compañías), actividades profesionales, científicas y técnicas (14.614), construcción (7.419), servicios administrativos y de apoyo (6.706) e industrias manufactureras (5.174).

Después de estos datos, ¿no crees que ya hemos descubierto el impacto de la SAS?

Las sociedades por acciones simplificadas fueron la respuesta jurídica a una economía distinta, una digital, rápida, de emprendimiento individual, donde alguien puede pasar de una idea a facturar en cuestión de días, no de meses. Por eso elimina el capital mínimo, el notario, y permite un solo accionista. No porque sea «más simple» por moda, sino porque la economía que intenta regular ya no se mueve como la de hace treinta años.

Los datos mencionados con sus porcentajes no solo son simples números, sino la prueba de que los ecuatorianos aceptan esta estructura, la promueven y, sobre todo, es la realidad de que el marco legal por fin empezó a moverse al ritmo del emprendedor real, y no al revés.

Como profesional con especialización en las empresas, puedo resumir que el impacto de la SAS en la sociedad se debe a reducir tiempo y costos, recordemos que abrir una empresa toma en promedio casi dos meses en Ecuador según el ‘Doing Business’ del Banco Mundial; una SAS se constituye en entre dos y cinco días. Además, no requiere capital mínimo (a diferencia de la sociedad anónima, que exige USD 800), no necesita notario y puede constituirse con un solo accionista de forma digital.

Con esto, hemos respondido las preguntas iniciales; el verdadero reto está en que el marco regulatorio ecuatoriano sepa acompañar este crecimiento con la misma agilidad con la que lo permitió nacer: en fiscalización, en protección a terceros, en solidez del Registro Mercantil digital. Porque una figura societaria que resuelve el problema de «cómo emprender más rápido» también tendrá, tarde o temprano, que resolver el problema de «cómo sostener lo que creció tan rápido».

Ahí entramos al otro lado de la SAS; si bien tiene mucho impacto y datos positivos, también está el sostener a la creación de las mismas o cerrarlas si es necesario y oportuno. La misma facilidad que permitió el boom de constituciones (2-5 días, sin capital mínimo, 100% digital) no tiene un espejo equivalente al momento de cerrar. Constituir es rápido; disolver, liquidar y cancelar sigue siendo un proceso con múltiples etapas.

Existen muchas compañías que nunca llegaron a operar, y otras que funcionaron por un tiempo; ahora permanecen inactivas, generando a sus socios gastos innecesarios como pago de patente municipal, servicios contables, gestión societaria y otros.

Ecuador resolvió el problema de «cómo nacer» pero no resolvió con la misma agilidad el problema de «cómo morir» o «cómo mantenerse viva sin esfuerzo constante». Muchos emprendedores constituyen una SAS por impulso o para probar una idea, y terminan con una sociedad «zombie», inactiva pero legalmente viva, acumulando patente municipal, obligaciones ante el SRI, IESS y SUT, sin darse cuenta de que el silencio administrativo no cierra nada, solo acumula deuda y riesgo de liquidación forzosa.

Pero siendo profesionales del derecho, ofrecemos un alivio a este sistema, el sistema abreviado de disolución, liquidación y cancelación existe justamente para las sociedades que nunca llegaron a operar o están inactivas, ofreciendo un proceso simplificado, económico y dirigido especialmente a SAS y otras sociedades que ya no operan.

Toda esta información, el crecimiento explosivo de las SAS, su facilidad de constitución, pero también las dificultades reales para cerrarlas o mantenerse en regla, no se comparte para desincentivar el emprendimiento. Se comparten como una invitación a emprender con acompañamiento.

La SAS democratizó el acceso a la formalidad empresarial en Ecuador, y eso es, sin duda, un avance. Pero la facilidad para nacer no elimina la necesidad de gestión: una sociedad, por simple que sea su constitución, sigue siendo una persona jurídica con obligaciones tributarias, laborales y societarias que no se detienen solas ni se resuelven con buena intención. Ahí es exactamente donde entramos los profesionales del derecho.

Para eso estamos, para que un emprendedor no descubra, tres años después, que su empresa «inactiva» acumuló deudas de patente municipal, obligaciones pendientes con el SRI o un riesgo de liquidación forzosa que pudo evitarse con una gestión oportuna. Para acompañar no solo el momento de crear, sino también el de sostener, corregir o cerrar con orden cuando así lo decida el negocio. Nuestro trabajo no termina en la constitución; empieza ahí, y se mantiene mientras la sociedad exista.

Conocer estas cifras y estos riesgos no es solo un ejercicio informativo, es una herramienta para que emprendedores y empresarios tomen mejores decisiones, y para que quienes ejercemos el derecho corporativo sigamos ofreciendo lo que realmente marca la diferencia, no solo resolver problemas cuando ya son urgentes, sino anticiparlos, prevenirlos y convertir el cumplimiento en una ventaja, no en una carga.

Bibliografía

El Universo (mayo 2026) — «A seis años de su implementación, Ecuador cuenta con 84.976 compañías S.A.S. activas»

Primicias (28 feb 2025) — cifras de constitución y migración desde otras figuras, con base en SCVS.

Fideval (dic 2025) — blog con contexto narrativo sobre el «impacto en el emprendimiento ecuatoriano».

Census Consultores — dato histórico de 2021-2022.

Revista Metropolitana de Ciencias Aplicadas (UMET) y X-pedientes Económicos.

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